- What do you think of
this picture?
Fue la pregunta que les hice a mis estudiantes el segundo día
de clase mientras les mostraba una hermosa fotografía de National Geographic
donde aparece el primer plano de una mujer que llora en medio de otras mujeres
en una boda en la India.
- Is ugly, teacher. Respondieron en coro.
- Why do you think it is ugly? Les pregunté, soprendida.
- The woman is crying. People crying is
not pretty.
El inglés no es mi primera lengua. Ni mi segunda. De hecho,
el inglés no es mi lengua. Soy del tipo de personas que se refiere a
una cámara como she aunque sea un it, supongo que eso mismo les pasa a mis
estudiantes camboyanos cuando se refieren a un niño como un it porque en su idioma solo se empieza a
ser he o she a cierta edad, cuando sos chiquito sos solo un it, igual que una cámara o una lágrima.
Cuando venía para
Camboya una de mis preocupaciones más grandes era el idioma, consciente de
que ni ellos ni yo teníamos el inglés como primera lengua, mi
apuesta fue por llegar a inventarme un lenguaje común, y de manera egocéntrica
pensé que iba a ser la imagen, después de todo venía a enseñar teoría de la imagen que incluía fotografía y narrativa audiovisual, y para eso llegué cargada de fotos
y videos hechos por estudiantes "como ellos" pero del otro lado del mundo.
Desde la primera clase me di cuenta de que ninguno de los cortos
que había traído me iba a servir, pues estoy trabajando con chicos del campo
en un país que vive en la edad media con WiFi, la mayoría de ellos no tiene
televisión, y ninguno ha entrado a una sala de cine. No tienen referentes
audiovisuales más allá de lo que encuentran en Facebook, porque aquí el cine por internet está muy regulado. No han visto Matrix,
no saben qué son los Óscars, ni han oído hablar de Marlon Brando. Su cine son
los Soap Operas tailandeses de mínimo presupuesto que ven en el televisor de alguna
tienda cuando paran a comprar jabón, y las películas chinas que proyectan en la
pared del café internet de Don Bosco los viernes por la noche, que son las que les
gustan y con las que disfrutan su tiempo libre. Comparados con ellas, los cortos que les traje producidos en nuestra tierrita son violentos, aburridos y difíciles de
entender.
Igual que con el lenguaje hablado, ser un she o un it pasa con la imagen, pero uno no lo piensa hasta que llega hasta aquí y se da cuenta. No hay un lenguaje universal. Lo primero que estoy
tratando de entender es que aquí no hay diferencia entre la fotografía y su
contenido. Si lo que hay en ella les parece feo, entonces la fotografía es fea.
Y feo es todo aquello que no les gusta o que les da miedo, como una persona que
sufre, un cocodrilo o el fondo del mar. ¿Qué tiene de bonito un árbol? es una
mesa sin construir, no hay nada allí; y, ¿para qué fotografiar un gato, si hay
miles en la calle?, un cerdo o una vaca son comida, y simplemente it.
La foto de la mujer es fea porque llora. No importan la
composición, el color, el foco, el detalle o la luz. Para ellos hay una she donde yo veo muchos it. Hay una mujer llorando, y
eso es todo. ¿Lo demás? Lo demás dejémoslo para nosotros, pequeñoburgueses
intelectuales que seguimos creyendo que siempre hay más, cuando en realidad
siempre debería haber menos. Una foto es lo que comunica, y si ella comunica tristeza
no hay por qué decir que es bonita. Más simple no puede ser.
¿Qué les voy a aprender mañana? Son las cinco y no he preparado su clase.

Silvia, tremendo.
ResponderEliminarUn aprendizaje bilateral.
Autodeportese!
ResponderEliminarGenial y buena propuesta reflexiva, un abrazo Silvia
ResponderEliminarAyyyyyy Cordobita, que hermosura todo!!!!
ResponderEliminarBuenísimo! Será que teorizando sobre la sensibilidad la hemos perdido?
ResponderEliminarQue buena reflexión. Hay que aprender a entender el significado del instinto primario y no todo el tiempo buscar por qué hay más allá. Un abrazo.
ResponderEliminarMuy bueno tú texto Silvia. Me gustaría también tener esa experiencia
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