Missi y Charly son dos golden retriever, un par de hermanos juguetones
que tienen más o menos ocho meses, el tiempo suficiente para ser perros
grandes, fuertes, e incluso amenazantes para quien no esté acostumbrado a
convivir con este tipo de razas. A diferencia de la mayoría de los perros en
Camboya, ellos tuvieron la fortuna de crecer entre humanos en una escuela
técnica, que además tiene jardín infantil e internado. Hasta aquí la historia es muy simple, pero la
mala suerte es que nacieron en un país donde los perros son comida, de hecho,
los perros, particularmente los negros, son un plato muy apetecido en el año
nuevo jemer en abril. Es decir que la esperanza de vida perruna en muchos casos es solamente de
un año, y cada 365 días se renueva buena parte de la población canina del
vecindario.
Hoy Missi y Charly se van de la escuela. Su mantenimiento es
costoso, a los estudiantes no les interesa cuidarlos, los
voluntarios tenemos demasiado trabajo y no estamos disponibles todo el tiempo, y sobre todo, algunos camboyanos consideran
que por su tamaño pueden ser peligrosos para los niños del jardín infantil que
ya han tenido un par de sustos por ataques de cariño exagerados que les han
dado los perros. Estamos de luto, pero este drama no sería tan grande si en lugar
de labradores se tratara de cerdos o de vacas. ¿Quiénes creemos que somos para
decidir que la vida de un animal vale más que la vida de otro?
Missi y Charly se van con un vecino filipino que tiene un
hotel. Allá seguirán viviendo entre turistas que los tratarán con más cariño y
cuidado del que tienen la mayoría de los niños de este pueblo. Tal vez sea su karma, o simplemente hay
perros con suerte.
Otra vez buena crónica. Les va a ir bien , ya lo verás . Me imagino que les harás la visita. Besitos
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