Desde que llegué a Camboya me ha inquietado todo el tiempo la crueldad de las personas con el medio ambiente, sobre todo con los animales.
Hace un rato pasaba por un ataque de contemplación jipi y me puse a admirar una lagartija chiquita en el techo, fascinada porque se movía como
una adulta pegada de la pared, pensaba en lo incompletos que somo los seres humanos. De repente apareció otra lagartija más grande que
corrió detrás de ella, y en un veloz ataque, abrió su boca y se
la tragó casi entera dejando solo puntica de la cola por fuera de la boca.
Entonces me acordé que la naturaleza es cruel, y que nosotros somos solo parte
de ella.

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